Hoy el Congreso se alista para juramentar a los nuevos magistrados del Tribunal Supremo Electoral, y esto no es un trámite más. Lo reportan Diario de Centro América y República, y fijate que es uno de esos momentos donde se define el rumbo democrático de Guatemala para los próximos años.
El TSE es la institución que organiza, dirige y vigila todo lo relacionado con el derecho de sufragio, así lo establece el artículo 223 de la Constitución. Eso significa que estas personas que van a juramentar tendrán en sus manos la responsabilidad de garantizar que las próximas elecciones sean transparentes, justas y creíbles. No es poca cosa.
Guatemala viene de procesos electorales cuestionados, de denuncias de irregularidades y de una confianza ciudadana que está por el suelo. Según la Ley Electoral y de Partidos Políticos, el TSE tiene facultades amplias para fiscalizar el financiamiento de los partidos, regular la propaganda electoral y sancionar las irregularidades. La pregunta es si los nuevos magistrados van a usar esas facultades con independencia y valentía, o si van a ser más de lo mismo.
Yo creo en la democracia guatemalteca, pero también creo que la democracia se fortalece con instituciones fuertes y funcionarios íntegros. Cuando fui servidor público aprendí que las instituciones son tan buenas como las personas que las dirigen. Un TSE independiente, técnico y con voluntad de servicio puede transformar la confianza ciudadana. Un TSE cooptado puede destruir lo poco que queda de credibilidad en el sistema.
A los nuevos magistrados les digo: Guatemala los está viendo. La ciudadanía ya no se conforma con promesas, quiere resultados. Y desde tevasconpancho.com vamos a estar monitoreando cada decisión, cada resolución y cada acción que tomen. Porque la transparencia electoral no es negociable. Es el fundamento de todo lo demás.